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Análisis de 2016, el año de Zidane

Eduardo Biscayart

Eduardo Biscayart

El camino de Zinedine, “El Que Siembra Cosecha”

Por: Eduardo Biscayart

Eduardo @donbalonusa.com

 

2016 se nos está yendo con un balance sorprendente. Quizás no convenga hablar de política, entonces hablemos de fútbol que es algo un poco menos trascendente aunque sin dudas más pasional –lo cual en sí mismo daría lugar a un estudio profundo de la sociedad contemporánea.

 

Lejos de ser favorita, Portugal ganó su primera Euro en Francia en tiempo suplementario, sin Cristiano Ronaldo y con un gol del casi ignoto Eder. Chile volvió a doblegar a la Argentina de Messi en los penales. Real Madrid también empleó esa fórmula para quedarse con su undécima Champions. Asimismo apeló al suplementario para lograr la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. El Leicester se quedó con la Premier rompiendo todos los pronósticos, encumbrando a un equipo sin grandes figuras –ni mucho menos– brillantemente conducido por Claudio Ranieri. Barcelona obtuvo con la Liga, la Copa y la Supercopa.

 

Sin embargo, tras doce meses sin revoluciones tácticas o técnicas, de acuerdo a mi opinión, el año le pertenece a Zinedine Zidane. Como futbolista lo ganó todo; desde un Mundial hasta lo que se puedan imaginar. ZZ nunca hizo alarde de su estrella. Es discreto y poco amante de los focos. Asimismo jugaba como pocos. Tras la época gris de Benítez devolvió el color al equipo más blanco del mundo.

 

Su éxito se apoya en dar seguridad y vuelo a los jugadores, indudables cracks, que tiene el Real Madrid. Hoy, cuando la tarea de los entrenadores de los grandes equipos, salvo excepciones, pasa más por el hecho de generar armonía y motivación entre sus estrellas para así potenciarlas, Zidane tiene ventaja por haber estado ‘del otro lado del mostrador’ y por poseer la inteligencia para saber qué piezas tocar, cuándo y cómo.

 

La existente racha del Real Madrid, de 36 partidos sin derrotas, encumbra a un equipo casi invencible, aunque paradójico. El Madrid tiene momentos arrolladores y otros donde debe apelar a la agonía para rescatarse de situaciones que bien pueden pertenecer a ‘Misión Imposible’, donde Sergio Ramos es casi siempre el héroe de turno.

 

No obstante, los balones de oro se los lleva Cristiano Ronaldo. Sus cifras de gol no se discuten, puesto que aunque ya no sea el mismo portento físico que hace algunas temporadas, el portugués tiene el incontestable aura de anotar más que nadie.

 

Muchos atribuyen la racha del Real Madrid a la suerte de Zidane, lo cual es restar méritos al autor de la obra. Aunque a veces ZZ luzca perdido o encomendándose a un secreto ángel de la guarda que parece protegerlo, lo suyo es muy digno.

 

Ha transformado a un equipo que estaba perdido en la conducción, el campo y el vestuario; eso no lo logra cualquier novato solo con la diosa fortuna de su lado.

 

Zidane tiene agallas y ha sabido crear una atmósfera donde las figuras (Cristiano, Bale, Ramos) brillan, y donde los actores de reparto (Isco, Casemiro, Lucas Vázquez, Pepe, Navas, Marcelo, Kovačić) también se sienten importantes. El mérito del francés no pasa por el 4-3-3, el 4-2-3-1 o el 4-4-2. Es evidente que sus jugadores (todos muy buenos) le creen y lo respetan.

 

Aunque la comparación parezca odiosa, Zidane se asemeja mucho a Luis Enrique, aunque no en la conducción, el carácter o en el talento que ambos desplegaron como jugadores, donde también ya fueron rivales. Zidane gestiona las fuerzas de su equipo de un modo similar al entrenador del Barça.

 

Cuando Luis Enrique logró alcanzar la armonía en el complejo vestuario de Camp Nou, que venía tocado tras el taciturno paso de Tata Martino, el Barça avanzó invencible, ganador en todos los frentes. Con Messi al comando, secundado por Luis Suárez y Neymar, y contenido por un centro del campo más solidario que elaborador, el Barcelona de Luis Enrique se distanció en su estilo de aquel equipo de Guardiola que era liderado por la clase de Xavi Hernández y el predominio de los medios.

 

Para que los tridentes de Barcelona (MSN) y Real Madrid (BBC) funcionen, deben estar sustentados por un medio campo que los apoye y cubra. Casemiro, un jugador sin glamour pero indispensable, que no había podido sustentar Benítez, resultó vital y simbólico para ZZ. A partir de ahí, y gracias a un equipo rico y profundo, el Madrid se ha olvidado de perder.

 

Sin embargo, el Barcelona vivió una caída a partir de abril de la que hoy parece recuperarse porque ha vuelto el mejor Iniesta. Su regreso potencia a todos, incluso a Messi, que culmina el año haciendo jugadas imposibles en el umbral de sus 30 años, aún con el declive en su juego aparentemente lejano y a pesar de sus frustraciones con Argentina.

 

La vuelta de Iniesta da sentido al Barcelona, aunque denuncia que los culés tienen menos recambio que los merengues, puesto que los blancos han sabido esconder mejor la ausencia temporaria de grandes futbolistas como Bale, Kroos, Casemiro, Modrić, Ramos o Benzema.

 

Para que la Liga se abra, el Barcelona deberá ser perfecto y el Madrid tendría que perder puntos (eureka). Quizás solo el cansancio consiga mermar a un equipo que hoy luce gallardamente la mejor racha invicta de sus historia. Si no hay fatiga, solo la irrupción de malos resultados que rompan la fe y la dinámica vencedora podrían frenar a un conjunto blanco que sabe ganar aún cuando parece perdido.

 

La Champions es otro tema. Allí las fuerzas lucen mucho más equilibradas y los pronósticos inciertos. Para la final de Cardiff no habrá que descontar a equipos de gran pedigrí europeo como el Bayern o la Juventus. Aunque en esta polarizada era, los éxitos del Real Madrid y los balones de oro de Cristiano Ronaldo pueden ser el mejor combustible para un Barcelona que busca revancha en 2017.